Un equipo de investigadores ha desarrollado una nueva técnica con láseres de baja frecuencia que podría revolucionar la manera de inducir reacciones de fusión nuclear. Tradicionalmente, para que dos núcleos se fusionen se necesitan temperaturas equivalentes a decenas de millones de grados, lo que plantea desafíos enormes en confinamiento y energía. Sin embargo, este nuevo enfoque utiliza láseres infrarrojos de estado sólido que interactúan de forma multifotónica con el combustible de deuterio-tritio, aumentando drásticamente las probabilidades de fusión a temperaturas hasta 10 veces menores de las habituales.

Los científicos han observado que al incrementar la intensidad del láser, la probabilidad de fusión puede crecer en órdenes de magnitud — hasta mil millones de veces en determinadas condiciones — lo que sugiere un camino potencial hacia reacciones de fusión más controladas y energéticamente eficientes.
Esto ocurre al aumentar la energía de colisión entre los dos núcleos antes de que intenten fusionarse. La fusión nuclear se trata típicamente como un proceso de tres etapas: el acercamiento inicial (Región III), el efecto túnel cuántico a través de la barrera de Coulomb (Región II) y la reacción en sí (Región I). La investigación demuestra que los campos láser intensos influyen principalmente en la primera etapa al elevar la energía de las partículas que colisionan. Este aumento incrementa significativamente la probabilidad de que los núcleos atraviesen con éxito la barrera por efecto túnel en la Región II, incrementando así el rendimiento de la fusión total. Además, los láseres de baja frecuencia son más eficientes en este proceso porque pueden transferir energía al sistema de fusión de manera más efectiva que los láseres de alta frecuencia.

Este avance no solo podría ayudar a superar uno de los mayores obstáculos de la fusión, sino que también abre la puerta a nuevos diseños de dispositivos experimentales sin la necesidad de alcanzar temperaturas fenomenales únicamente mediante confinamiento magnético o inercial.
Aún queda un largo camino por recorrer antes de que estos métodos puedan competir con enfoques tradicionales como los tokamaks o los dispositivos de confinamiento inercial, pero el hallazgo representa un paso significativo hacia la viabilidad práctica de la fusión nuclear como fuente de energía limpia y sostenible.
Fuente: https://link.springer.com/article/10.1007/s41365-025-01879-x

